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¿ QUIÉN NO SE HA SENTIDO ALGUNA VEZ EXTRANJERO ?

En el " Diccionario de sinónimos y antónimos de la lengua castellana " de María José Camps, existen   numerosos vocablos equivalentes a extranjero. Entre ellos encontramos: extraño, forastero, huésped, intruso, bárbaro y advenedizo.


" Nueva tribuna" es un medio digital español en el que la historiadora María del Pilar López Almena publicó, en Marzo pasado, el artículo "Todos somos emigrantes". Destacamos de su contenido:" Desde la primera mujer, Lucy, "la hembra australopithecus afarensis", cuyos descendientes viajaron desde Etiopía para poblar el mundo, todos somos inmigrantes." Más adelante escribía: " Los pueblos primitivos lucharon contra extranjeros en la misma medida (o casi) que los incorporaron en su seno." Concluye :" No ha habido en la historia una sola nación que no haya recurrido y necesitado de otras, allende su territorio, para constituirse, existir y construir un futuro".


Nos aproximaremos ahora a la cuestión que hoy nos atañe, a través del término bárbaro. Procede del griego " bárbaros", adoptado posteriormente por el latín y que tiene un origen onomatopéyico. Era usado para referirse a los extranjeros, cuyo idioma no entendían y cuya lengua sonaba a sus oídos como un "bar-bar ".  Hoy podríamos decir que su parloteo del "bla, bla", les resultaba ininteligible. Designaba pues a quienes no hablaban griego y tampoco compartían la cultura clásica. Los romanos lo usaron para referirse a los pueblos que estaban fuera de las fronteras del imperio y pronto adquirió un sentido despectivo. Se asoció con la falta de educación, la rudeza e incluso el salvajismo. En nuestro contexto el extranjero sería el que no sabe hablar" como Dios manda". Este menosprecio hacia el extranjero no estaría justificado hoy desde la monogénesis lingüística, teoria que sostiene que el lenguaje humano surgió una sola vez y en una única comunidad. Sería, desde esta hipótesis, una especie de lengua madre por lo que las lenguas
posteriores, tendrían  una consideración y valor semejantes, al proceder todas ellas de esa primera lengua primigenia.

En 2016, un año antes de morir, Zygmunt Bauman, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2010, publicó : "Extraños llamando a la puerta" donde analiza el fenómeno de la migración. Este sociólogo y filósofo polaco-británico, mundialmente conocido como el padre de la "modernidad líquida", replantea la posición ante la migración, que él mismo conoció siendo migrante de la Polonia ocupada, durante la segunda guerra mundial. Propone en su texto que "la acción social debe fundarse en la comprensión del otro como agente íntegro con derechos y en la que el diálogo constituye un elemento fundamental del proceso. De este modo, la moral se relaciona con el desconocido y se conflictúa frente al migrante, pero ya teniendo como antecedentes los fundamentos de validez y legitimidad que porta ese otro desconocido, frente a un nosotros".

El ensayista búlgaro Tzvetan Todorov (Sofía 1939- 2017) huyendo de la Bulgaria comunista se trasladó a Francia,  donde obtuvo la nacionalidad gala en 1973. Recogeremos a continuación algunos párrafos de su discurso de agradecimiento por el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, que recibió en 2008 : "El siglo XXI se presenta como aquel en que numerosos hombres y mujeres deberán abandonar su país de origen y adoptar, provisional o permanentemente, el estatus de extranjero. Todos los países establecen diferencias entre sus ciudadanos y aquellos que no lo son, es decir justamente los extranjeros. Sin embargo estos no dejan de ser hombres y mujeres como los demás. Les alientan las mismas ambiciones y padecen las mismas carencias; solo que en mayor medida que los primeros, son presas del desamparo y nos lanzan llamadas de auxilio. Esto nos atañe a todos porque     el extranjero no solo es el otro, nosotros mismos lo fuimos o lo seremos, ayer o mañana, al albur de un destino incierto: cada uno de nosotros es un extranjero en potencia. Por como percibimos y acogemos al otro, se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización".         " Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad  de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde fuera".

En junio de 2025 alrededor de un 55 % de la actual población adulta en España se declara católica, identificación que entre los jóvenes de 18 a 29 años, era del 32%. En la Biblia, texto sagrado de la fe y la conducta de todos los creyentes, encontramos tres clases de extranjeros: quienes habitan en otras naciones, aquellos peregrinos que iban de paso por Israel (nokri) y el extranjero residente(ger), cuya existencia está asociada a las gentes del país. Nos limitaremos en esta exposición al tercer tipo, a proposito de los emigrantes que ya viven fuera de su  país de origen. En el Antiguo Testamento el libro del profeta  Ezequiel, al referir una visión acerca de la futura restauración del pueblo de Dios, señala: " Os repartiréis la tierra como heredad para vosotros y para los forasteros que residan con vosotros y que hayan engendrado hijos entre vosotros, porque los considerareis como al israelita nativo"( 47,22). En el plan restaurador de Dios no había ciudadanos de segunda clase. Los teólogos cristiano interpretan este pasaje como un anticipo profético de lo que desarrollará en sus epístolas, Pablo de Tarso, el gran teólogo de los pueblos extranjeros, cuando sostiene en el Nuevo Testamento que judíos y gentiles son insertados en un mismo pueblo mediante la fe. Así lo recoge en varios textos, entre otros en la Epístola a los Efesios: "Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ahora ha sido revelado : que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa."(3,5). En el capítulo anterior les indicaba a estos gentiles        (equivalentes a los extranjeros): "Así pues ya no sois extraños, ni forasteros sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios" (2,19). 
Otro elemento a destacar, en estas referencias bíblicas, es que eran los propios israelitas quienes se reconocían                 "transeúntes como sus antepasados" (Salmo 39,13). Esta consideración de ser extranjeros en su propia tierra se acentuará en el Nuevo Testamento, aplicada a los seguidores de Cristo. La Iglesia en todas las exequias, a través del responso por el difunto, recuerda a los creyentes que la vida es un tránsito hacia " la patria celestial". Todo cristiano, "nacido de lo alto, no puede menos de ser un extranjero en esta tierra, hasta el retorno a la casa del Padre "( Jn. 16, 28).      


En su libro "Emigrantes" editado en 2026, el profesor titular de Educación Secundaria en Geografía e Historia, Joaquín Riera aborda " La historia olvidada de la emigración española a Europa (1960-1975)". Alrededor de tres millones y medio de personas abandonaron nuestro país. El pasado 1 de Abril el periodista de la Vanguardia  Francisco Martínez calificaba como odiseas la historia de estos emigrantes españoles: "Muchos de ellos partieron al extranjero con un simple visado de turista. Luego tenían que decir que durante el viaje habían cambiado de opinión y decidido establecerse fuera". Escribe también :" La población autóctona no siempre les recibía con los brazos abiertos y tendían a desconfiar de unos sureños en los que veían a gente ruidosa e incluso sucia". "El gobierno de España, no estaba preocupado por los derechos de los inmigrantes, sino por su aportación financiera". Y concluye :" El libro de Riera propone que recordemos nuestro pasado como emigrantes, en lugar de comprar los discursos demagógicos que identifican la mano de obra foránea, como un supuesto invasor".

Entre los siglos XV y XVII estuvieron vigentes en nuestro país, "los estatutos de limpieza de sangre" que fomentaron una discriminación institucional contra los "nuevos cristianos", descendientes de judíos y musulmanes conversos. Para el reconocido historiador español Antonio Domínguez Ortiz       "estos estatutos fueron puro racismo, ya que no se trataba de una cuestión religiosa, sino de crear una barrera basada en la ascendencia". Igualmente el profesor Max S, Hering docente de Historia en la Universidad Nacional de Colombia, sostiene que  "el concepto de limpieza desplaza parcialmente al de religión como criterio de diferenciación y retoma por primera vez en Europa dos criterios para marginar : el de la raza y el de la sangre maculada"  Se plantea hoy entre historiadores y sociólogos, si con otros términos no estará apareciendo una cierta evolución de aquel concepto de " Limpieza de sangre", dado que incluye  una limitación  de los derechos fundamentales de un grupo minoritario en función de su origen. Divide igualmente a los seres humanos en categorías: se habría pasado de una exclusión biológica a una exclusión de tipo administrativa.

Concluiremos con el comentario del piloto de la  nave Orión Víctor Glover, en transmisión abierta a todo el planeta, cuando viajaban hacia la luna:" Esto que llamamos universo es un montón de nada. Ustedes tienen un oasis donde podemos existir juntos. La Tierra es el oasis en el universo vacío". En este mensaje el astronauta subrayó la idea de que el planeta no está dividido por fronteras, ni diferencias, sino que constituye una unidad en el universo.

¿Y TÚ QUÉ PIENSAS ?.

     

Comentarios

  1. En general hay miedo al otro al extranjero, al inmigrante, porque se supone q van a quitarnos nuestros derechos, o nuestros trabajos. Falsedad total. Necesitamos al migrante por pura cuestión demográfica, porque desempeñan trabajos q los españoles no quieren y por un menor salario. Lo que más me repatea es que son los q alardean de catolicos losque menos humanidad tienen. Al extranjero ni agua es su lema. No demuestran más q suignorancia de la historia y delas normas de su propia religión

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  2. Estoy en total acuerdo al comentario anterior..,.
    Parece mentira que el se humano sea tan " suyo" y tampoco solidario.
    Quién sabe si sus antepasados fueron a otro país buscando lo mismo a qué tan mal acoge y pone la zancadilla?
    También de acuerdo se . Suele dar en personas que por sus ideologías no le corresponde.
    Es lo que hay.....

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  3. El extranjero, de Camús, comienza excusándose ante su patrón argelino al que pide permiso para ir a velar a su madre recién muerta, tras ver el desagrado de su petición: "No es culpa mía".

    Está asunción de culpa de la víctima (extrema incluso) frente a su opresor es otra característica que afecta a los extranjeros: a pesar de su inocencia tienen que justificarse y pedir perdón.

    Yo me he sentido extranjero en mi propio país y algo menos fuera de él: Desde los 8 años en que fui a vivir a Burgos, luego a Alemania, después a Madrid y continué en Zaragoza, para de ahí volver a Andalucía, ya con otro acento y por ello al revés.

    La razón de hacerme sentir diferente (e incluso ridiculizado en España, que no en Alemania) fue el idioma:
    "El qué no sabía hablar como Dios manda".

    El acento andaluz ha sido despreciado y motivo de exclusión desde Despeñaperros para arriba, asociándolo "los cultos castellanohablantes" a la incultura y a la pobreza.
    He dicho "ha sido" pero mucho me temo que sigue siéndolo en buena parte del territorio patrio.

    Probablemente, mucho tiene que ver que fuésemos pioneros en el mundo con la limpieza de sangre desarrollada al extremo durante los siglos XV a XVII.

    Pero si yo me he sentido extranjero en mi país, mi padre se lo sintió en los suyos incluso jugándose la vida:
    Nacido en Suiza y criado en Alemania, su idioma natal, el alemán de Prusia, y el español aprendido en la guerra civil, le hicieron ser considerado un espía doble cuando mandaba una compañía de enlace entre el ejército alemán y el español de la División Azul. Ambos lo consideraban espía del otro ejército por su acento: perfecto idioma alemán sin acento pero con nacionalidad española e imperfecto acento en el español, habiendo nacido y vivido fuera de España.

    ¡ Cuánto nos queda para ser todos civilizados de verdad y asumir las reflexiones de Ezequiel, Pablo de Tarso e incluso las de los israelitas del salmo 39,13 !

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  4. Extranjero no tiene sinónimo en español

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  5. MIGUEL GARRIDO Profesor de Psicoterapia en la Facultad de Psicología de Sevilla escribe:

    Las reflexiones que nos has regalado sobre sentirse uno extranjero son un bálsamo para los momentos de estulticia que vivimos y falta de humanidad.
    Incluso como recoges es muy llamativo que los radicalismos sustentados en ideologías religiosas desconocen los mensajes de apertura y humanidad de las religiones. Como en muchas ocasiones se utilizan las religiones para excluir al otro diverso y rico. Cuando uno viaja se cura bastante de la intolerancia al otro… uno llega a tener más humildad, solidaridad e interés por lo “extranjero” como riqueza y diversidad. La prioridad nacional es una nueva forma de exclusión … se entiende como han destacado los estudios de Psicología Social que muchos somos “racistas” aunque esta mal visto declararlo. Casi todos los estimados en alguna que otra investigación declaraban que no eran racistas pero tener por vecino a una familia negra o gitana ya no era tan agradable… con esto quiero señalar que la tolerancia y aceptación del otro diferente hay que educarla y sobre todo amar con bondad la diversidad. Yo antes tenía miedo del diverso… ahora disfruto de las diferencias y me aburren la homogeneidad y la simplicidad de la vida. Como bien recoges bellamente con el astronauta la visión desde fuera de la tierra puede cambiarnos más de lo que creemos. La historia de la humanidad es un constante movimiento de unas tierras a otras por diversos motivos… unos más duros y otros agradables y esperanzadores. Sea como sea la rigidez con lo extranjero indica una incultura supina y cruel. La falta de empatía con el que ha de salir de su zona de confort es una crueldad además de un desconocimiento supino. No son extraños llamando a la puerta… sino hermanos buscando a otros hermanos. La actitud del papa Francisco y ahora de Leon XIV pueden ayudar mucho en este mundo que está volviendo a la barbarie de la locuras de las masas que proyectan en el otro todo el mal.
    En fin, el tema es apasionante y seguro que como ya han escrito algunos amigos y amigas merece la pena tratarlo con serenidad, bondad e interés y curiosidad. A mi me ayuda mucho recordar como me sentía yo “blanco” en el Harlem de Nueva York entre “tanto negro”. Como vivimos las diferencias y sobre todo como tratamos nuestras angustias y miedos. Evitar sentirnos perseguidos por el otro diferente es un reto precioso que nos puede hacer más grandes y sobre todo disfrutar más de la vida en vez de odiar y causar muertes innecesarias. No tenemos un país… somos un país en muchos otros países. Somos una familia con otros millones de familias… y somos parte de un universo aún muy desconocido y de dimensiones difícil de abarcar. Gracias por recordarnos que siempre estamos buscando no ser extranjeros para nosotros mismos y no serlo en nuestra propia tierra.

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  6. Me quedo con la muy acertada frase del ensayista búlgaro Tzvetan Todorov: cada uno de nosotros es un extranjero en potencia. Después de leer este nuevo artículo, está claro que este tema viene "sonando" desde siempre. Por mi parte, entiendo la emigración como un enriquecimiento de un país y de sus ciudadanos a todos los niveles.

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  7. Francisco Dionisio Casado Cañero1 de junio de 2026 a las 12:22

    Texto muy adecuado en estos tiempos que la barbarie desde dentro pretende negar la humanidad, el respeto al otro. Todos somos como muy bien dices hijos de alguna emigración. Los datos antropológicos son claros, todos los europeos actuales procedemos de la migración de agricultores neolíticos desde Anatolia y Norte de Siria, de los pastores de la llanura póntica, así como de aportaciones de otros pueblos, entre ellos procedentes de Asia Central y Siberia. Todos los humanos actuales procedemos de un grupo de alrededor de 1500 supervivientes hace 70000 años tras la explosión del volcán Tambora. Ello para no hablar del mestizaje con los neandertales. El racismo es pura ignorancia y estupidez, un ejemplo de las construcciones que sirven para la justificación de conductas infames. Para acabar hemos de recordar como Zeus era protector de los extranjeros en las polis, y la negación de la hospitalidad era una ofensa directa al mismo. Sería bueno recordarlo.

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  8. Una lectora ha comentado:

    Estoy de acuerdo contigo en que todos somos emigrantes.... Estamos de paso en esta vida y muy comprometida con acompañar a los que nos llegan de " fuera' de nuestras fronteras para su integración. Como dice Pablo de Tarso todos somos iguales. Un saludo

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  9. Pienso que la inmensa mayoría de las personas estamos de acuerdo con que haya inmigrantes en nuestro país. Los aceptamos con naturalidad y no nos supone ningún problema. El conflicto llega cuando el que viene de fuera intenta imponer su manera de hacer las cosas, cuando se comporta de forma violenta o cuando delinque impunemente. Lo que molesta es que se permita entrar a personas que han cometido delitos en sus países de origen o que no se les expulse si los cometen en el nuestro. Nadie quiere a un delincuente de vecino, sea español o extranjero,

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  10. Querido Juanlu, aquí está mi opinión: abramos nuestros brazos y corazones a aquellos que vienen con la intención de aportar y de integrarse. Creo que esta opinión es la de la mayoría de españoles sobre el tema de la inmigración. Soy consciente, como la mayoría de nosotros, por razones de humanidad, de vivencias personales o familiares, e incluso religiosas, de que todos los seres humanos somos iguales, y por tanto merecemos el mismo trato respetuoso y amigo, sea cual sea nuestra procedencia. Yo he vivido un tiempo fuera de España, he tenido y tengo amigos y amores de dististintas nacionalidades, culturas y religiones, y sé lo dificil que es adaptarse a una cultura y una lengua que no son las tuyas. Es por eso, y porque creo que todos tenemos que vivir juntos y en paz, y que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, que siempre he mirado con simpatía a los que vienen de otros paises, creo que la mayoría aportan mucho, sus ganas por mejorar de vida les hacen asumir grandes sacrificios y muchos huyen de situaciones desgarradoras. Así que estoy orgullosa de vivir en un país que, entre todos nuestros defectos, no destaca el del racismo, quizás porque hemos vivido el paso de muchas culturas por nuestras tierras y también con frecuencia la experiencia de la emigración y el encuentro con personas diferentes, al menos en lo aparente.
    Todo esto no es óbice para decir que en aras de la buena convivencia y de el uso de los, por desgracia, limitados recursos públicos, hay que hacer que los que vengan a crear problemas, o no quieran aportar, ni respetar nuestras leyes y libertades, deben ser conscientes de que no encontararán un hueco en la Europa que defiende la libertad, la igualdad y la fraternidad. Creo que no debemos acoger ni dar amparo a fanáticos, machistas, ni sinvergüenzas, porque por desgracia de esos ya tenemos suficientes propios, y no los podemos echar. En dos palabras, todos somos iguales, y debemos ayudar acogiendo a todos los podamos que vengan con buena voluntad y mentes abiertas, que sean capaces de aceptar la libertades y ventajas de nuestras sociedades, pero también de respetar los derechos y las normas que nos rigen. De otra forma, acabaremos con lo que tanto ha costado construir. Se necesita una inmigración ordenada y con controles porque por desgracia, los recursos son limitados y no todos vienen con las ganas de aportar e integrarse, aunque sí la mayoría.

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  11. Sharia para todos sus nietos. Vaya burbuja

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