El 24 de Julio de 2024 la Comisión de Garantías y Evaluación para aplicar la vigente ley de la Eutanasia en España, avaló como ajustada a derecho, la solicitud presentada por Francesc Augé. Se trataba de un camionero catalán de 55 años que tras sufrir dos infartos y 4 ictus, manifestó su deseo de no seguir viviendo. "Tras los infartos, seguía siendo yo. Pero con los ictus fue diferente. Este no soy yo. Esto no es vida." "Tengo un gran sufrimiento psíquico, solo que mi dolor no se ve" expresaba. Sin embargo su solicitud de eutanasia se paralizó por las demandas de su padre contra la decisión del hijo. La primera demanda fue inadmitida por un juzgado de Barcelona, señalando que Francesc era una persona capaz de ejercer todos sus derechos y no constaba diagnóstico alguno de enfermedad mental. Vivía solo, no tenía buena relación con el padre y solicitó que no se comunicara a ningún familiar su petición. En el rechazo de esta primera demanda del padre, la magistrada argumentó que en el caso de Francesc se trataba de una decisión "eminentemente personal y con un fuerte componente de autodeterminación de la persona". En la siguiente apelación sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña avaló el interés legítimo de los padres de oponerse a la eutanasia de un hijo, incluso aunque sus "preferencias entren en colisión" con la de aquel y a pesar de que pudieran haber existido desencuentros o " conflictos familiares". Posteriormente el pasado 19 de Mayo el Tribunal Supremo, por 23 votos a 9, ha reconocido como legítimo, que personas que tengan una vinculación particularmente estrecha con el solicitante, puedan recurrir la concesión de la eutanasia. El caso de Francesc se tendrá que dilucidar en un nuevo juicio, dos años después de su solicitud legal de aplicación de la eutanasia.
El vocablo eutanasia ha sido utilizado desde el tiempo de la cultura greco-romana para referirse a una muerte fácil, tranquila y sin dolor. Filósofos como Platón y Aristóteles aceptaron la práctica de provocar la muerte de forma voluntaria en los enfermos incurables. Sócrates a su vez, ensalzó a Esculapio, dios de la curación y de la medicina, porque no perseguía curar cuerpos en los que la enfermedad hubiera hecho un profundo daño, por lo que no buscaba prolongar sus vidas. Opuesto a ellos fue el médico Hipócrates de Cos, quien prohibió en su famoso juramento, la práctica de la eutanasia activa : " No daré ninguna droga letal a ningún hombre, ni sugeriré un tal uso". Sostenía que el hombre era propiedad de los dioses y que sería una injusticia destruir esa propiedad.
En Roma se consideraba que el enfermo terminal que se suicidaba, tenía motivos suficientes para hacerlo. Para los romanos vivir noblemente, incluía morir noblemente. La filosofía de los estoicos tuvo mucha influencia sobre el concepto romano del suicidio, entendido como una liberación del sufrimiento insoportable. " Es al hombre a quien corresponde decidir libremente sobre el sentido y su capacidad de soportar su existencia en el cuerpo" " Prefiero matarme a ver como se pierden las fuerzas y como se está muerto en vida." "Si el cuerpo ya no sirve para nada ¿por qué no debería liberarse el alma atormentada?" "Una de las funciones más nobles de la razón es saber si es o no, tiempo de irse de este mundo" entresacamos de lo que escribió Séneca, representante preclaro del estoicismo, en sus "Cartas a Lucilio".
Desde un principio el cristianismo adopta una actitud contraria al paganismo, en relación con la eutanasia. Lactancio, uno de los primeros escritores cristianos afirmaba: "Dios es el dueño de la vida humana y el hombre tan solo su administrador. La eutanasia es además una negación del amor a uno mismo." Durante los siguientes siglos esta posición se acentuará con la condena del suicidio, hasta el punto de que cualquiera que atentase contra su propia vida, no podría recibir sepultura cristiana. En el Concilio de Toledo celebrado en el año 693, se decreta la excomunión, para quien intentase suicidarse. San Agustín consideraba que era Dios mismo quien otorgaba la vida y los sufrimientos, por lo que tenían que soportarse dado que formaban parte de los planes divinos. Santo Tomás de Aquino ratifica en su Summa Theologica" la condena al suicidio por ser el pecado que no permite tiempo para el arrepentimiento.
Con el Renacimiento vuelven a ser considerados los valores y la filosofía de las antiguas Grecia y Roma. Encontramos así un concepto ampliado de eutanasia, cuando a mediados del siglo XVI, el filosofo inglés Francis Bacon escribe en su obra "El avance del saber" : " Los médicos tienen casi por ley y religión seguir con el paciente después de desahuciado, mientras que a mi juicio, deberían a la vez estudiar el modo y poner los medios de facilitar y aliviar los dolores y agonía de la muerte" luego añade "El deber del médico es también, cuando el alivio no conduce a la recuperación, ayudar a procurar una muerte pacífica y sencilla. Tránsito que denomino eutanasia"
"El gran filósofo alemán Inmanuel Kant aún creyendo que las verdades morales se fundan más en la razón que en la religión, pensó que el hombre no puede tener la facultad de quitarse la vida. En "Metafísica de las costumbres" escribe : "El suicidio constituye la suprema violación de los deberes para con uno mismo. Y la razón de considerarlo aborrecible no ha sido extraída de la voluntad divina, sino de su intrínseco carácter repulsivo".
Pensamiento opuesto al autor anterior, se encuentra en el destacado filósofo escocés, figura importante de la Ilustración, David Hume, ya iniciado el siglo XVIII, en su ensayo " Sobre el suicidio ", donde plantea que los seres humanos tienen derecho a acabar con su vida cuando consideran desde un punto de vista racional, que dicha vida no les proporcionará más que sufrimiento. Y dialogante con la posición cristiana escribe:" Quitarse la vida no le resta omnipotencia al Todopoderoso, por el contrario, lo enaltece pues muestra que le ha otorgado al hombre la libertad de elegir el bien y de huir del mal". Concluye en este diálogo, señalando que "es la Providencia la que ha guiado todas las causas y que nada sucede en el universo sin su consentimiento".
Hasta aquí algunos de los nombres destacados en una perspectiva histórica acerca de la eutanasia. En adelante nos ocuparemos de la situación actual de la misma en España, a partir de su aceptación como un nuevo derecho individual en nuestro ordenamiento jurídico. Así lo recoge la Ley Orgánica 3/2021, de 24 de Marzo, de regulación de la eutanasia, donde esta es definida como "el acto deliberado de dar fin a la vida de una persona, producido por voluntad expresa de la propia persona y con el objeto de evitar un sufrimiento" segun se lee en el Preámbulo de la ley.
La Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) nace por una carta de Miguel Ángel Lerma, profesor de Ciencias Exactas, al director de El País el 11 de Noviembre de 1983, donde muestra su interés en fundar una asociación para reivindicar el derecho a la libre disponibilidad de la propia vida. Hasta 2017 no consiguió DMD ser declarada "entidad pública", cuando, después de un periplo de litigios contra esta aspiración, el Tribunal Supremo sentenció que " la finalidad de actividades encaminadas al asesoramiento de las personas, al momento final de su vida, debe estimarse como promoción del derecho a la vida". Esta Asociación compartía la posición del filósofo y economista Jonh Stuart Mill que ya en el siglo XIX concibió la libertad individual en oposición al control estatal del individuo. En su texto " Sobre la libertad" se encuentra su conocido axioma : " Sobre sí mismo, sobre el propio cuerpo y su mente, el individuo es soberano". "Lerma y DMD reconocieron, cuando todos callaban, la mayoría de edad del sujeto ante el dilema existencial de ser o no ser" se lee en un artículo de la revista de la Asociación.
En 2004 la película española "Mar Adentro", ganadora ese año del Oscar a la mejor película extranjera, fue como recogió el titular del diario Público,: " la película que cambió la mirada social hacia la eutanasia". Su director Alejandro Amenábar "confiaba en que el sentido común de la democracia terminaría aceptando que la muerte digna es un derecho esencial, tanto como vivir con dignidad". Con esta película Ramón Sampedro, un hombre tetrapléjico obligado a vivir postrado en su cama, hasta que consiguió quitarse la vida, sin implicar legalmente a los que le ayudaron, lideró la batalla por la legalización de la eutanasia" .
Dos sondeos de ámbito nacional ratificaron el nivel de aceptación de los españoles hacia la futura ley. El primero en 2018 realizado por Ipsos, Barómetro de Neurociencia y Sociedad , mostró que un 85 % de la sociedad estaba a favor de regularizar y legislar la eutanasia. Al año siguiente una encuesta de Metroscopia reflejó que un 87 % de los españoles, apoyaba que un enfermo terminal o incurable, tuviera derecho legal a recibir asistencia médica para terminar sin dolor su vida.
Con todos estos antecedentes, el 25 de Junio de 2021 entró en vigor la ley de Regulación de la Eutanasia aprobada en las Cortes Generales tres meses antes, con el voto a favor de 202 diputados, 141 en contra y 2 abstenciones.
En este apartado final nos preguntamos acerca de algunas paradojas que la aprobación de esta ley ha puesto en evidencia. La más destacada es que esta ley según el CIS alcanzó tras su aprobación en 2021, una aceptación del 72% en nuestro país. En España sin embargo más de la mitad de la población se declaran fieles a una Iglesia Católica, cuyo Catecismo define la eutanasia como una violación grave de la ley divina y que ninguna circunstancia o petición puede legitimar poner fin a la vida de un ser humano. El principio de la santidad de la vida humana es que sólo Dios es su dueño, lo que hace que el derecho a la vida sea inalienable, y si el hombre no tiene derecho a quitársela, tampoco puede ceder ese derecho a nadie, determina la doctrina oficial de la Iglesia.
Hans Küng ( 1928-2021) fue el teólogo más importante del Concilio Vaticano II, nombrado perito por Juan XXIII como asesor de los obispos. Escribió en 2010 : " Morir con dignidad. Un alegato a favor de la responsabilidad" y en 2013 "Una muerte feliz". Reproduciremos algunos de sus textos: " Si todos tenemos una responsabilidad sobre nuestra vida ¿ por qué habría de cesar esta en su última fase ?" " Dios con la libertad ha confiado a los hombres el derecho a la plena autonomía que no equivale a arbitrariedad, sino a decisión en conciencia."" Reducir y eliminar el sufrimiento al enfermo ¿es homicidio o compasión ?." " Como cristiano y teólogo estoy convencido de que Dios todo misericordia, que ha donado la libertad al hombre y le exige la responsabilidad de su vida, también ha confiado al moribundo la responsabilidad y la decisión en consecuencia sobre el modo y el momento de su muerte"." Contra la muerte voluntaria no se encontrará apenas un argumento en la Biblia".
En su libro " La eutanasia, una opción cristiana" el catedrático de Pedagogía de la Universidad Central de Madrid Antonio Monclus, fallecido en 2016, defiende la eutanasia "apelando a la conciencia como el espacio más insobornable del ser humano y la base de una ética personalista y señalando que el cristianismo no es una religión dolorista, que se regodea en el sufrimiento, como se deduce de las propias palabras de Jesús " Misericordia quiero, no sacrificios".
Una nueva fuente de discordancia ha surgido cuando muy recientemente se ha conocido el texto de la sentencia del Tribunal Supremo de lo Contencioso, respecto a quienes pueden recurrir contra la concesión de la eutanasia. "Podrá ser recurrida, dice el texto, por personas con una vinculación especialmente estrecha con el solicitante. Los criterios para valorar tal vinculación son : la convivencia " en el núcleo familiar o residencial", la duración de dicha convivencia," la posible empatía entre ambos"," el interés o preocupación que el recurrente haya mostrado antes por el solicitante" y si "este le haya hecho partícipe de alguna manera de su decisión".
Frente a estas razones de la mayoría del Tribunal, un grupo minoritario de magistrados discrepantes ha señalado: "Cabe precisar que una persona que decide ejercer el derecho a una muerte digna, no debe soportar la injerencia de terceros". El sistema judicial no puede "irrogarse facultades interpretativas que produzcan como resultado una situación de desamparo de la protección del derecho a una muerte digna" "La justicia no puede adoptar decisiones, a instancias de terceros, en contra del solicitante de la prestación, que supongan un obstáculo o impedimento temporal que frustre el objeto de la prestación, cuando se ha seguido escrupulosamente el procedimiento legalmente establecido."
Los lectores de El País que han accedido al texto completo de la sentencia han expuesto sus comentarios. Recogemos los que más aceptación han suscitado :"El Supremo ha elevado al familiar a una especie de instancia que puede desvirtuar los informes médicos y psicológicos que sustentan la decisión"." Si se han garantizado todos los requisitos legales ¿Quién es nadie para no dejarme morir si es mi voluntad?". " Las decisiones de una persona mayor y en plenas facultades mentales no deben ser alteradas por nadie, lo contrario iría en contra de las libertades que reconoce la Constitución".
El 21 de Septiembre de 1939, tras un calvario médico de 16 años, a causa de un cáncer de mandíbula, Sigmund Freud recordó a su médico Dr. Schur, la promesa que este le había hecho de ayudarle a poner fin, cuando llegara el momento. Le pidió que hablara de ello con su hija que era quien le cuidaba a sus 83 años. "Si ella cree que es justo, acabemos de una vez entonces". A los ojos del fundador del psicoanálisis vivir en esas condiciones no tenía ningún sentido. Schur estrechó su mano y prometió darle el calmante adecuado. Le aplicó una sedación profunda y continua con morfina que sabía no podría superar.
¿ Y TÚ QUÉ PIENSAS ?
Gracias por tus escritos👍🏽👍🏻👍🏾👍🏿👍
ResponderEliminarGracias Juan Luis por tu completo artículo lleno de sabiduría y apertura sobre un tema de gran relevancia. Me ha gustado mucho que recojas las opiniones y reflexiones de tantos filósofos y médicos que se han preocupado sobre el tema, así como de religiosos y pensadores de diversas orientaciones. El acto último del médico personal de Freud, M. Schur, es un buen ejemplo de la dignidad humana y de la importancia del tema. Siguiendo este libro pienso que lo más importante de la valentía del médico es darle sentido a la vida compartida por el mismo como médico con su paciente Freud. El punto de llegada no es la vida y si las personas son creyentes tampoco es el final.
EliminarDesde mi punto de vista el error en estos temas es simplificar y obligar a los demás a pensar en una única dirección. Eso de que somos dueños de nuestra vida no siempre es cierto… pero tampoco es menos cierto de que nuestra vida depende de los Dioses sean cuales sean. Así que en este contexto un poco absurdo podemos consolarnos y tranquilizar nuestras conciencias pero a la postre el que sufre es el paciente y su familia. No hay decisión individual que no afecte a los que nos rodean. Al final quien puede quitarnos el derecho a elegir cuándo y cómo queremos morir… esa idea de controlar la vida de otros es un poco absurda porque sabemos por experiencia que no se puede vivir vigilando los deseos de otro durante 24 horas todos los días del año. Además sabemos también por la clínica que hay gente que muere matando o también que vive matando a los demás… Sea como sea lo más curioso es que la ley puede ayudar… pero los contextos son tan variados que es ingenuo pensar que habrá una norma que ayude a todos los seres humanos. Como profesionales de la psicología y sabiendo que no somos jueces ni sumos sacerdotes tenemos el mandato de ayudar a las personas a cuidarse, dejarse cuidar y darle un sentido incluso a su dolor y desesperación. Pero no es menos cierto que debemos ser respetuosos con sus creencias y ayudar a la familia a respetar a los demás. Es verdad que son dilemas éticos de primer orden y por esos mismo debemos seguir aprendiendo y escuchando todos los puntos vista como muy bien recoges en el artículo. Si creo que nuestra labor es buscar vida y sentido hasta debajo de las piedras… pero cuidado con sobrepasar el umbral de la capacidad de soportar el dolor sea de la persona o de la propia familia. En fin que no hay un caso igual a otro en el manejo del dolor, la capacidad de soportar la levedad del ser y por supuesto los recuerdos de ayuda y cuidado de la propia familia y la sociedad circundante. Miguel Garrido Fernández.
Muchas Gracias.
Pues yo, como persona y como médico estoy totalmente a favor de la eutanasia.
ResponderEliminarLo que ocurre es que así planificada parece una ejecución y esto nos provoca rechazo a todos.
Los paliativos son una forma encubierta e hipócrita de eutanasia. Se realizan lenta y progresivamente y al final el resultado es el mismo.
Y la derecha como siempre, con su conservadurismo a ultranza en todo ( de privilegios a conservación pura y dura de lo que sea).
A favor de la eutanasia
ResponderEliminarYo soy pleno defensor y amante de la vida digna pero no de la indigna y a cada uno compete diferenciar lo que es una cosa u otra .Veo bien que esa decisión no se tome a la ligera y quizás está bien el legislar los tiempos a ese respecto pero no mucho más. Si no somos dueños de nuestra propia vida apaga y vámonos, o no, o te dejo con la luz encencida sufriendo…… que crueldad ¿no?.
ResponderEliminarGracias denuevo Papá por tus valiosas palabras y generoso trabajo. Te quiere, tu hijo.